MI HISTORIA · MADRE TRABAJADORA

Volver no es empezar de cero.

Vane Omm · Maternidad & Trabajo · 7 min de lectura
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"La primera vez volví sin saber qué esperar. La segunda, vuelvo sabiendo exactamente qué no quiero volver a vivir."

La primera vez volví sin saber qué esperar. La segunda, vuelvo sabiendo exactamente qué no quiero volver a vivir.

Volver después de una licencia maternal no debería sentirse como recuperar un lugar perdido. Esta vez sé qué necesito para que volver no se parezca a empezar de cero.

Creo que, en realidad, mi primera vuelta empezó bastante antes de volver.

Las señales antes de irme

Cuando me estaba yendo de licencia, en el trabajo que tenía en ese momento me hicieron sentir que estaba cediendo completamente mi lugar. Me sentí apurada, con cero respaldo y, para ese entonces, ya habían empezado algunas señales bastante poco sutiles: dejarme afuera de reuniones, intentar saltear mi jerarquía, ir corriéndome de a poco.

Y sí, aclaro algo porque después aparecen esas explicaciones maravillosas que intentan atribuir todo a las hormonas, a la sensibilidad del embarazo o vaya a saber a qué misterioso fenómeno femenino: no. No me lo inventé. Pasó.

De hecho, fue bastante anticipatorio de lo que vendría después y que seguramente iré contando a lo largo de estas notas. ¿Un libro algún día? Bueno, calma, no nos adelantemos tanto.

Volver a ocupar mi propio lugar

Retomo. Cuando volví recuerdo muchísimo esa mezcla de sensaciones. Tenía ganas de volver a lo mío, de estar activa, de pensar en otra cosa que no fuera exclusivamente maternal.

Y también recuerdo lo que me costó volver a ocupar mi propio espacio.

Yo tenía un rol de liderazgo y, aun así, sentí que parte del entorno no sabía demasiado bien qué hacer con la idea de que una mujer pudiera irse de licencia maternal y después volver… al mismo trabajo. Con el mismo rol. Con la misma experiencia. Con las mismas ganas.

Y —esto puede sorprender a algunos— con el mismo cerebro.

Capaz un poco más cansado, sí. Readaptándose, también. Pero ahí estaba.

Porque yo no estaba empezando de cero.

Ese no era mi primer trabajo en marketing digital ni ese rol había aparecido por generación espontánea. Había años de experiencia detrás, de trabajo, de construir una carrera y de ganarme ese lugar.

Por eso, en algunos momentos, tener que volver a validarlo se sentía bastante parecido a una tomada de pelo.

¿Cómo puede ser tan difícil entender que la gente tiene hijos? Una mujer puede tener un hijo, tomarse una licencia maternal y volver a trabajar. Fin.

No, no estoy diciendo que todas las mujeres quieran ser madres. Respeto profundamente a quien no quiere serlo. Hablo de entender algo bastante menos filosófico: puede volver y mantener su rol. Puede seguir creciendo. Puede seguir liderando. Puede seguir queriendo su carrera.

La maternidad no borra un currículum. Ni una trayectoria. Ni una jerarquía. Ni el derecho a volver a ocupar el lugar que ya era suyo.

Porque, además, estamos hablando de su trabajo. De su carrera. De lo que construyó durante años. Y también, bastante concretamente, de lo que le da de comer a su familia.

Lo que no quiero volver a normalizar

Y quizás por eso esta segunda vuelta la pienso distinto. No porque crea que ahora sé exactamente cómo va a ser. Sería bastante optimista de mi parte jajaja.

Pero sí porque ya sé algunas cosas que no quiero volver a normalizar.

No quiero sentir que una licencia maternal me obliga a reconstruir mi lugar desde cero. No quiero volver a demostrar que sigo comprometida. No quiero que mi maternidad se lea como una pérdida automática de ambición. No quiero que se asuma que ahora voy a querer menos responsabilidades, menos proyectos o menos crecimiento.

Y tampoco quiero sentir que tengo que agradecer especialmente que se respete algo que debería ser bastante básico: mi rol, mi experiencia y mi trayectoria.

Por qué esta vez es distinto

La diferencia es que esta vez también vuelvo desde otro lugar. Por suerte, hoy estoy en un entorno profesional muy distinto. Y sinceramente dudo muchísimo volver a encontrarme con varias de las situaciones que viví la primera vez.

No porque ahora tenga superpoderes ni porque haya aprendido una fórmula mágica para "volver bien" después de tener un hijo. Sino porque el contexto importa muchísimo.

Importa trabajar con personas que entiendan que una licencia es una licencia, no una desaparición profesional. Importa que el equipo no interprete tu ausencia temporal como una vacante. Importa que quien lidera sepa sostener tu lugar mientras no estás. Importa que cuando volvés no haya que explicar que seguís siendo la misma profesional.

Y sí, también importa poder hablar de todo esto sin que parezca que estamos pidiendo privilegios extraordinarios. Porque no lo son.

Volver con todo lo que ya era

Esta vez tampoco espero volver exactamente igual. Sería raro. Voy a volver siendo madre de dos. Probablemente más cansada, más organizada por necesidad, más selectiva con mi tiempo y seguramente con algunas prioridades acomodadas de otra manera.

Pero ninguna de esas cosas invalida mi carrera.

De hecho, quizás hasta vuelva con más claridad sobre cómo quiero trabajar, dónde quiero poner mi energía y qué cosas ya no estoy dispuesta a tolerar.

La primera vuelta me enseñó mucho sobre maternidad. Pero, sobre todo, me enseñó muchísimo sobre trabajo.

Porque volver no es empezar de cero. Es volver con todo lo que ya eras, con todo lo que aprendiste mientras estuviste afuera y, en algunos casos, con bastante más claridad sobre el lugar que merecés ocupar.

#LicenciaMaternal #MadreTrabajadora #MaternidadYTrabajo #VolverAlTrabajo #VaneMom

Esta es mi segunda vuelta después de una licencia maternal. Si te sirvió leer esto, o si estás por volver vos también, contame cómo lo estás viviendo.

— Vane Omm ✦
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VANE OMM

Mamá de Alba y de Juana, que viene en camino. Comunicadora y creadora de contenido. Escribo sobre maternidad y mundo laboral — sin filtro, sin poses, sin pretender tener todas las respuestas.